Me llamo Mª José Garro Ceballos. Soy profesora de Matemáticas en un instituto de educación secundaria e imparto clase a alumnos de la ESO y bachillerato.
Lo cierto es que mi asignatura es una de las que más cuestan a los alumnos y en el momento que tiran la toalla, la bola de nieve se hace cada vez más grande. Empiezan a cogerle miedo a la asignatura y aunque intentemos ser lo más accesibles posible, dejan de preguntar dudas y trabajar. Es cierto que nuestra asignatura requiere de concentración y trabajo diario, como todas, y eso es algo que debe aportar el alumno, pero también es una asignatura a la que tarde o temprano quieren o deben superar y debemos saber sacarles del pozo. Lo cierto es que en los últimos años mis compañeros de departamento y yo vemos como la asignatura se va atragantando más y más a los alumnos y se nos hace más difícil entender cuáles pueden ser las causas.
No lo entendemos porque intentamos poner soluciones en clase, adaptarnos a su nivel, pero no recibimos respuesta por parte de los alumnos. Falta comunicación, motivación y entender el fallo como algo propio del aprendizaje. Me sorprende la de veces que veo a los alumnos corregir sus ejercicios en azul o simplemente no hacerlo para disimular el fallo.
En cualquier caso, puede ser que me sorprenda sobre las causas del fracaso de mis alumnos y que yo misma esté equivocada en muchos aspectos de la asignatura. Es por eso que estoy animada con el inicio de este curso, ya que estoy segura de que encontraré nuevas vías para que haya comunicación entre mis alumnos, asuman el fallo como parte del aprendizaje y yo misma aprenda de ellos.
Lo cierto es que mi asignatura es una de las que más cuestan a los alumnos y en el momento que tiran la toalla, la bola de nieve se hace cada vez más grande. Empiezan a cogerle miedo a la asignatura y aunque intentemos ser lo más accesibles posible, dejan de preguntar dudas y trabajar. Es cierto que nuestra asignatura requiere de concentración y trabajo diario, como todas, y eso es algo que debe aportar el alumno, pero también es una asignatura a la que tarde o temprano quieren o deben superar y debemos saber sacarles del pozo. Lo cierto es que en los últimos años mis compañeros de departamento y yo vemos como la asignatura se va atragantando más y más a los alumnos y se nos hace más difícil entender cuáles pueden ser las causas.
No lo entendemos porque intentamos poner soluciones en clase, adaptarnos a su nivel, pero no recibimos respuesta por parte de los alumnos. Falta comunicación, motivación y entender el fallo como algo propio del aprendizaje. Me sorprende la de veces que veo a los alumnos corregir sus ejercicios en azul o simplemente no hacerlo para disimular el fallo.
En cualquier caso, puede ser que me sorprenda sobre las causas del fracaso de mis alumnos y que yo misma esté equivocada en muchos aspectos de la asignatura. Es por eso que estoy animada con el inicio de este curso, ya que estoy segura de que encontraré nuevas vías para que haya comunicación entre mis alumnos, asuman el fallo como parte del aprendizaje y yo misma aprenda de ellos.